BMW Serie 8

BMW e31, el primer Serie 8

El nuevo BMW Serie 8 ya está camino de los concesionarios, la marca ha dado a conocer los precios y ha comenzado con las entregas de un coche que está llamado a marcar el camino en el segmento de los coupés de alto estanding. Y no es para menos si tenemos en cuenta que aglutina toda la capacidad de BMW en cuanto a desarrollo en todos los apartados. Es el coupé más lujoso y más avanzado que ha fabricado la marca hasta la fecha. Un auténtico buque insignia que rivaliza, directamente, con el propio BMW Serie 7. Además, su camino a sido similar a todo un clásico y un ícono del automovilísmo, el BMW e31.

Allá por la década de los 80, BMW puso a trabajar a su equipo de ingenieros para desarrollar el que sería el sustituto de la Serie 6, conocido internamente como ‘e24’ y uno de los modelos más deseados de la marca. Fueron necesarios cinco años de trabajo para lograr los objetivos marcados, con un resultado sumamente espectacular y que, en aquel momento, significó lo mismo que el nuevo Serie 8: era lo máximo de la marca en todos los apartados y, curiosamente, se denominó BMW Serie 8. Como te habrás dado cuenta, no es casualidad que el sustituto de la última generación de la Serie 6 de BMW, sea precisamente el Serie 8 y que llegue dando un golpe sobre la mesa en cuestión de tecnología, lujo y refinamiento.

BMW e31

Estas dos generaciones del BMW Serie 8 tienen mucho en común y no se trata de cosas del destino, ni mucho menos. El número 8 en BMW representa lo máximo y es evidente que ambas generaciones lo fueron. Pero ahora queremos recordar aquella primera vez que llegó al mercado, aquel BMW e31 que tantos moldes rompió en su momento y tantos fanáticos encandiló a lo largo y ancho del mundo. Actualmente, el BMW e31 está considerado como uno de los Gran Turismo más bellos del Siglo XX y razón no falta para ello, pues el diseño que presentó este coche fue cualquier cosa menos convencional. Luce musculoso, potente y deportivo, tiene clase y es totalmente atemporal. Sólo las mejores creaciones son capaces de soportar el tiempo de forma tan estoica.

Cuando la marca lanzó el BMW Serie 8 en 1989 era un coche grande, especialmente lujoso y deportivo. Medía 4.780 milímetros de longitud, 1.855 milímetros de ancho y sólo 1.340 milímetros de alto. A diferencia de la actual generación, cuya denominación interna no resulta tan romántica como la primera (es g15), el e31 prescindía de pilar B, el montante que separa las ventanillas laterales. Eso le daba un aspecto sublime, alargado, elegante y le otorgaba una personalidad que pocos podían ofrecer. Era un compendio de clase, estilo y deportividad, combinado con lo último en tecnología, técnica desarrollada en competición y calidad. Entre las soluciones más interesantes y adelantadas a su tiempo, podemos destacar el acelerador electrónico, el control de estabilidad, el eje trasero multibrazo o los modos de conducción, que por entonces sólo eran dos (Comfort y Sport) y actuaban sobre la dirección variable y la asistencia de la dirección.

BMW 850 CSi

BMW, cuando presentó el modelo, dejó claro que no se trataba de un deportivo radical, sino de un lujoso Gran Turismo con capacidad para cuatro personas, diseñado para viajar a velocidades de vértigo y permitir, de vez en cuando, alguna escapa a las carreteras con curvas favoritas de su conductor. Se fabricó hasta 1999, es decir, estuvo 10 años en producción y las últimas unidades apenas cuentan con 20 años de edad, aunque el modelo ha cumplido 25 años desde que comenzó su fabricación. Todas las unidades, más de 30.000, salieron de la planta alemana situada en Dingolfing y dos terceras partes contaban con el motor V12 5.0 atmosférico de 300 CV, algo que ha provocado que al modelo se le conozca, sencillamente, como BMW 850i. Sin embargo, este era una de las versiones disponibles, que tuvieron como máximo exponente el deseado y escaso BMW 850 CSi, cuyo V12 cubicaba 5,6 litros y rendía 385 CV.

Esta última versión, el BMW 850 CSi, fue desarrollado por BMW Motorsport. Pero, curiosamente, no se quiso comercializar como BMW M8 porque no era un auténtico deportivo, sino un GT, un Gran Turismo de altísimo standing y muy rápido. Todo lo contrario que ocurrirá con la nueva Serie 8, que sí tendrá su correspondiente M8 con la promesa de ser excepcionalmente potente y veloz. Aún así, el desarrollo del modelo afiló su comportamiento con nuevos tarados para la suspensión, un diferencial autoblocante y un eje trasero ‘direccional’ que era capaz de girar las ruedas hasta 2,5 grados por encima de 60 km/h.

Javi Martín


Fotos del BMW e31

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