BMW V12

BMW V12. El adiós llegará en 2023

El automóvil evoluciona según gustos de los usuarios, adaptando la tecnología y las soluciones empleadas los requerimientos de los compradores. Pero también se ve obligado a cumplir con las diferentes regulaciones internacionales en diversas materias como seguridad o emisiones contaminantes. Dichas regulaciones afectan mucho más que los gustos de los consumidores, provocando la llegada de soluciones que no son bien recibidas por todo el mundo, pero que se hacen necesarias.

Por ejemplo, uno de los cambios que han afectado a todos los vehículos que se venden en Europa es la obligatoriedad de equipar de serie el control de estabilidad electrónico. Un sistema de seguridad que evita muchos accidentes diariamente gracias a un funcionamiento cada día más afinado. Antes, el empleo del control de estabilidad, simplemente, paraba casi por completo el coche para mantener en todo momento la estabilidad. Ahora, el control de estabilidad es mucho más ‘invisible’ y eficaz en su funcionamiento, teniendo bajo control la estabilidad del vehículo sin que por ello se pierda velocidad ni se note su funcionamiento.

BMW V12

Un cambio propiciado por la normativa y no por gustos de clientes, pues de haber sido en función de este último caso, el control de estabilidad seguiría siendo un opcional. La gente prefiere gastarse el dinero en otras cosas y no en sistemas de seguridad. No obstante, esto también cambia según el segmento del vehículo. Por ejemplo, entre las marcas premium, cosas como esta no pasan ya que los compradores de este tipo de coches buscan lo mejor que su dinero pueda pagar y no escatiman en cuestiones similares. Quizá por eso, otra tendencia que lleva años imponiéndose por motivos reguladores, no sea tan notorio entre las marcas premium.

Hablamos del llamado ‘downsizing’, que se centra básicamente en reducir ostensiblemente la cilindrada de los motores, empleando diferentes tecnologías como la sobrealimentación para que no se pierdan prestaciones por el camino. Con esto se busca una reducción de las emisiones contaminantes, de los impuestos en diferentes regiones del planeta y de paso, una reducción del peso general de todo el vehículo que ayuda a bajar todavía más los consumos. Marcas generalistas como FIAT han sabido sacar mucho partido a esta tendencia, poniendo en el mercado propulsores como el 1.4 T-Jet, un cuatro cilindros con 1.400 centímetros cúbicos y turbo, con versiones que van desde los 135 CV hasta los 205 CV. Un motor polifacético, que pone sobre la mesa las posibilidades del ‘downsizing’.

BMW V12

Sin embargo, son mecánicas que, a pesar de sus buenas prestaciones, no tienen la calidad de funcionamiento de un motor de alta cilindrada y eso, para ciertos conductores, no es aceptable. Así lo ha constatado BMW, que a pesar de contar entre sus filas con motores ‘downsizing’ (el 1.5 turbo del BMW i8, por ejemplo), sigue ofreciendo grandes motores, aunque por desgracia, las regulaciones medioambientales les ha puesto fecha de caducidad. Se puede apreciar simplemente con mirar la evolución de coches como el BMW M3, que tiene un seis cilindros de tres litros de cilindrada, en lugar del V8 4.2 que llegó a usar. Algo similar ocurre con el propulsor del M5, que de ser un enorme V10 5.0, ha pasado a ser un V8 4.0 biturbo. Cambios obligados si la marca quiere mantener sus coches dentro de la legalidad; y en el futuro, la cilindrada irá bajando más, mientras se acoplan motores eléctricos o más turbos para no perder prestaciones.

El siguiente motor que tiene los días contados es el prestigioso V12 6.0. Los motores de doce cilindros siempre han sido algo especial, reservados para los automóviles más fascinantes del mercado y para los más deportivos y lujosos. Pero las normativas de emisiones no entienden de estas cosas y en 2023 entra en funcionamiento una nueva regulación y aunque la marca ha declarado que puede cumplirla, también ha confirmado que sería extremadamente difícil que un enorme motor de 6.000 centímetros cúbicos con doce cilindros cumpla las nuevas obligaciones. El problema viene porque en china y en los Emiratos Árabes, la demanda de coches como el BMW 760Li es muy alta y por tanto, la marca alargará la producción de este bloque hasta el límite. Es decir, seguirá estando disponible durante toda la vida comercial del recién presentado BMW Serie 7, cuyo final programado llegará precisamente en 2023.

No obstante, BMW está obligada a instalar un filtro de partículas para poder cumplir con las normativas y la potencia, de 610 CV hasta el momento, pasará a quedarse en 577 CV.

Javi Martín

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